CAMISA DE FUERZA
Esta sed de vengarme
de las convenciones
Del protocolo, de la
sucia rutina
De caminar de espaldas
y negar el saludo
Estas ganas de odiar y
maldecir la musica
Me atan hoy las manos.
Sería hermoso llorar
con las comedias de la vida diaria
Vomitar sobre las
flores
Reír de las tragedias
del concreto
Hacer el amor en la vía pública
Leer los libros desde la última página.
Sería bueno que mis monstruos saltaran de lo
absurdo
Devorando episodios sin sentido
Las filas en la
iglesia comulgando
Los veinticinco días para esperar el sueldo
Las cervezas enviadas de otra mesa.
Hoy quisiera, treparme a los muros del deseo,
Derribarlos como a un
árbol podrido y tener un rostro sin gestos.
Sería bueno honrar a
tu enemigo Clavándole un puñal,
Dejarlo desangrarse
mientras te ve alejarse sonriendo
Traer oscuras flores a
su tumba sin arrepentimientos
Degollar a tu amante,
por decir la verdad, por perdonarte todas tus compulsiones
Y empujar los amigos a la vía del tren
Por juzgarte, por
aceptarte a medias, por ser vampiros tristes e insepultos
Sin colmillos mortales y sin lenguas.
Despertaré mañana de
corbata
La soga en el cuello de los apasionados
Y moriré otro día, sin
estribillos
Sin canciones de amor para los sordos
No hay peor camisa de
fuerza que la vida propia

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