A tu ombligo que me corrompe y no me habla
A tu manera de andar apresurado
Y tu silencio que taladra mi boca
Quédate mudo y háblame de todo
Huye conmigo a donde no hay atajos
Donde por más que corramos no llegaremos
El universo de los enamorados.
Anduve ya sobre las lápidas,
Comí del muerto y he bebido
Y aun así no soy nada
Nada para tu cuerpo de trigoNi para tus manos que no alcanzan a salvarme
Moriré algún día ensangrentado de amores
Y escucharé a lo lejos tu bendición, tu nombreMientras tanto quiero oírte
Abrazarte sin tregua y quedarme dormido
Algún día entenderé tu silencio.





