Con la muerte de Cupido dejaron de babear los hombres
Dejaron de babear y de creer
Dejaron de creer en el alma y en la eternidad de un gesto que se abandona en el andén
El hombre desde entonces fue más productivo,
Se hacía de noche y el deseo le usurpaba la noche
Sólo quedaban cuerpos anhelando el roce de otro cuerpo
Que los ocupase por un efímero tiempo
La gente empezó a despertar pensando en otras cosas
El amor ya no era un piedra en el camino
Nadie sufría por no ser correspondido
O por la lejanía de un ser querido
Cupido había muerto por fin y el mundo siguió girando
Nada se detuvo, ni los latidos, ni el viento, ni los tranvías
Sólo nos quedaba seguir viviendo de la misma manera
Sin sentido, sin amor
Con el vacío de aquello que nunca esperamos que regrese
Sabiendo que es mejor
Que sólo fue un hermoso peso sobre la espalda.
Dejaron de babear y de creer
Dejaron de creer en el alma y en la eternidad de un gesto que se abandona en el andén
El hombre desde entonces fue más productivo,
Se hacía de noche y el deseo le usurpaba la noche
Sólo quedaban cuerpos anhelando el roce de otro cuerpo
Que los ocupase por un efímero tiempo
La gente empezó a despertar pensando en otras cosas
El amor ya no era un piedra en el camino
Nadie sufría por no ser correspondido
O por la lejanía de un ser querido
Cupido había muerto por fin y el mundo siguió girando
Nada se detuvo, ni los latidos, ni el viento, ni los tranvías
Sólo nos quedaba seguir viviendo de la misma manera
Sin sentido, sin amor
Con el vacío de aquello que nunca esperamos que regrese
Sabiendo que es mejor
Que sólo fue un hermoso peso sobre la espalda.

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