Llegas a mí como un tren de enero
Como una noticia celebrada por la prensa
Vaticinando amores y entierros
Aguaceros de mierda
Lunas muertas.
Llegas a mí en la despedida
En el miedo
En la erosionada piel de los dolores
En el quebranto que ya no sirve
Para vernos desnudos.
Legas a mí, callado, vacilante
En una tempestad iluminada
Diciendo que los ángeles son buenos
Que Dios no quita nada que no deba
Que perdona.
Pero llegas a mí para marcharte
Cuando ya no te baste mi memoria.






